
Cómo olvidarte!? Cómo lograr sacarme tus recuerdos?
Convivimos con dos partes importantes de nuestra mente - emoción: El consciente y el inconsciente... Es importante conocer cómo nos afecta cada experiencia, porque estamos hechos de historias...



Mi guitarra lloraba triste, y me preguntó por ti… hace tanto que no viene, hace tiempo no lo veo, me dijo entre cuerda y cuerda, recordando tu canción…
Lo dejaste ir acaso? Lo ahuyentaste para siempre? Dime, porque no ha vuelto?
Le expliqué entre lágrimas que te fuiste lejos, que te deje partir, te eché de mi lado y que no volverás, le dije tocándola suave, que traicioné tu amor, que tus oídos ya no podrán oír su dulce canto, que ya no vendrás a verla cantar…
Sonó un lamento desde sus entrañas, su canción se volvió triste y apagada, ya no quiere tocar para mí, ya no cantará cuando le pida, solo entonará himnos de angustia por tu partida hasta morir, solita, en un rincón del hogar…

Hoy tengo miedo de perder el rumbo, de tener el valor de soñar, de vivir, de amar…
Tengo miedo de buscar en mi interior lo que he perdido, porque tengo miedo de que sea lo que andaba buscando…
Tengo miedo de cambiar y de seguir siendo la misma, tengo miedo de volar, y de caer en el abismo…
Miedo a intentar y a fallar, pero acaso no es el peor de los fracasos el no intentarlo siquiera?
Tengo miedo de aceptar que no puedo, miedo a lastimar, a romper corazones…
Miedo a la soledad, eterna soledad que me acompaña, y si esta conmigo es porque la dejo…
Me siento morir, ahogada en el canal de parto, temiendo por lo nuevo, odiando lo viejo, y perdiendo lo que tengo…
Estoy perdida, lo se, no tolero mi propia compañía, tengo miedo de perder la cordura, de que me venza la locura, tengo miedo de perderme…
Me tengo miedo a mí misma…

A veces quisiera dejar de lado mis penas, mis conflictos, y firmar el tratado de paz con el amor. Quisiera olvidarme de mis batallas internas que terminan lastimando a un ser neutral.
Quisiera dejar de sentirme tan fría, tan vacía de amor, y rendirme a sus pies, dejándome amar y aprendiendo a hacerlo.
Quisiera a veces cerrar la corriente de mis penas, filtrar las ideas que expulsa mi mente, separar las alegrías de las tristezas y aprender a vivir del modo en que el corazón me enseñe.
A veces quisiera sacar con mis manos ese sentimiento de culpa que me llena y arrojarlo al olvido. Sentirme libre de amar sin condiciones, sin miedos, sin complicaciones y entender que el amor es algo tan simple como respirar.
Quisiera tanto echar por la borda mis debilidades, elevar el ancla y partir hacia donde me lleve el viento, sin miedo al desafío, sin temor a naufragar, ya que tarde o temprano todos lo haremos.
Partir hacia el ocaso, donde sé que me espera un corazón abierto sediento de mis riquezas, añorando compartir conmigo sus alegrías y sus desdichas.
Pero lo que más quisiera, no sólo a veces, sino siempre y para siempre, es vencer este miedo que se apodera de mi, que me acorrala y no me deja ver la salida, que me ahoga lenta y dolorosamente, que no me deja respirar, que mata mis ilusiones y frustra mis sentimientos, que no me deja distinguir entre lo que quiero y lo que debo, y que, por sobre todo, me avergüenza y me hace insignificante ante mis propios ojos.
Este miedo a amar por sobre todas las cosas me impide seguir viviendo y me atormenta con sus otras caras. A veces me da tanto miedo vivir libremente y perderme en el camino, me da miedo el fracaso, la desdicha. No me deja entrar a mi propio ser interior, no me permite conocerme ni explorarme, ni siquiera me deja amarme...
La angustia crece cual cizaña dentro de mi vida; va invadiendo, lento pero seguro, cada rincón de mi alma y acorrala mis virtudes, las pocas que tengo.
Parece ser que para mí, querer no basta. Aún así, queriendo amar, queriendo sentir, queriendo vivir, queriendo ser, no logro vencer a mis fantasmas.
Quizás no lucho lo suficiente como para ganar mis batallas; pero, aunque he perdido la mayor parte de ellas, aún no he perdido la guerra...
CMCC
