
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada
Ni un rayo de luna
Filtrado me haya.
Ni una margarita
Se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
Tú me quieres blanca,
Tú me quieres alba.
Tú que hubiste todas
Las copas a mano,
De frutos y mieles
Los labios morados.
Tú que en el banquete
Cubierto de pámpanos
Dejaste las carnes
Festejando a Baco.
Tú que en los jardines
Negros del Engaño
Vestido de rojo
Corriste al Estrago.
Tú que el esqueleto
Conservas intacto
No sé todavía
Por cuáles milagros,
Me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
Me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
¡Me pretendes alba!
Huye hacia los bosques,
Vete a la montaña;
Límpiate la boca;
Vive en las cabañas;
Toca con las manos
La tierra mojada;
Alimenta el cuerpo
Con raíz amarga;
Bebe de las rocas;
Duerme sobre escarcha;
Renueva tejidos
Con salitre y agua;
Habla con los pájaros
Y lévate al alba.
Y cuando las carnes
Te sean tornadas,
Y cuando hayas puesto
En ellas el alma
Que por las alcobas
Se quedó enredada,
Entonces, buen hombre,
Preténdeme blanca,
Preténdeme nívea,
Preténdeme casta."
Alfonsina Storni (una de mis favoritas) fue una escritora argentina del post romanticismo y debido a sus azares en el amor, expresó un proto feminismo que muestra la fortaleza de la mujer ante las exigencias del hombre por demostrar virtud, pidiéndole ella como yo poético femenino, pasar por un periodo de purificación que purge sus anteriores desvaríos de alcoba y allí recién si podrá exigirle castidad. Blanca connota el tema de la pureza, para ello se aglomeran adjetivos y sustantivos que corresponden a esta idea como alba, casta, nácar y espuma.
El feminismo rescata la sexualidad femenina como demostración y posesión máxima de libertad, como aún no estaba este movimiento estructurado ideológicamente, le quedó reservado el espacio del arte para plantear sus lineamientos ideológicos. La mujer se rebela para que la castidad no sea impuesta como un certificado de virtud. Desde el tema de género la mujer reclama al hombre la hipocresía por la experiencia sexual que tiene acumulada y le pide limpiar con penitencias de dolor físico y arrepentimiento el placer en que excede a ella y aventaja.Alfonsina Storni defiende la disposición del Eros femenino en este poema, no desde el punto de vista del exceso ni mucho menos de la presunción; sino como una
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