miércoles, 9 de agosto de 2017

Vete, pero no...


Quisiera guardarte entre los pliegues de mi piel para que no te alejes nuevamente de aquí, guardarte en una cajita de diamante y perder la llave en el fondo del mar... Encerrarte en este corazón en el que ya habitas, absorberte y contenerte para siempre, de manera que nunca más te pierdas de mi vista... Respirarte y retenerte en mis pulmones, para que me des vida eternamente...

Pero es muy egoísta de mi parte, lo sé, debo admitirlo. Tu libertad es lo que me anima a seguirte con la mirada, a mantener el paso tras los tuyos, a ver como conquistas tierras inexploradas y sometes el éxito a tu antojo. Tus intrépidas ansias de salir volando hacia tus sueños, impulsan los míos. No te detengas, por más que yo me quede en el suelo mirando hacia arriba buscándote; no te detengas, aunque te lo pida con lágrimas y ruegos tontos; no, no lo hagas...

O sí... quédate a mi lado, puedo prometerte risas e interminables noches de historias bobas; sábanas arrugadas por el roce de nuestros cuerpos y pies fríos que te sorprendan en las noches de invierno; puedo prometerte las estrellas, pero convertidas en lunares; puedo mostrarte la luna desde la ventana de mi cuarto; puedo darte dunas cerca del mar, si bajas por mi espalda las encontrarás; sin duda tendrás mil besos, de todos los sabores, y caricias, y abrazos eternos que no te querrán soltar en la mañana; olorcito a café los domingos, copas de vino en las noches; charlas interminables mientras mis dedos se enredan en tu pelo... quizás es poco lo que ofrezco, quizás no sea suficiente...

Díganme cómo se detiene el tiempo, cómo se atrasa el reloj, cómo se devuelven los sueños que alguna vez te mostraban la vida a mi lado, cómo se descongela un corazón que alguna vez estuvo enamorado, cómo se construye de nuevo un castillo abandonado...

Quizás simplemente el universo nos está regalando unos minutos, para decirnos adiós de una vez, para entender nuestros errores y no volver sobre ellos, para saber cómo amar de nuevo... pero ya no entre nosotros... qué miedo! no quiero, me niego a soltarte, o tal vez sea el momento, como la mejoría antes de la muerte de un enfermo, que agoniza y tiene tiempo de decir sus últimas palabras de despedida y marcharse con la conciencia tranquila a su nueva vida...



Amargo sabor y a la vez tan dulce el tenerte cerca, sabiendo que no es eterno, sabiendo que te me esfumas... sabiendo que cada beso podría ser el último, que tus manos tienen miedo de tocarme porque no quieren ilusionar a mis deseos, pero que ellos sólo quieren enredarse en los tuyos, aunque sea por un momento, aunque sea la última vez, déjame que te bese de la cabeza a los pies... y luego podrás irte, quizás un rato, quizás para siempre, ni tu ni yo lo sabemos...


Celia 2017

No hay comentarios: