sábado, 15 de abril de 2017

Hasta algún día, corazón...


Hoy será la última vez que me oigas decir que te quiero, así como la última vez que acuse a mi corazón de que te extraña... quizás no cambie lo que sienta, pero al menos ya no serán tus pesares...

Será la última vez que muestro mi debilidad por tu existencia, que te reproche los besos que no nos dimos, que tu ausencia se acurruque en mi cama dándome frío... 

Sólo queda tomar aire y soltarte al soplar, y como diente de león al viento se irán contigo mis ilusiones, por favor llévatelas, ya no las quiero, sólo te detienen en mí sin sentido... 

Hoy te empezaré a dejar ir, esperando que cada día duela menos perder el aroma que dejaste impregnado en mí. Pensé que te había soltado hace tiempo... pero qué se yo del amor... cómo no se me ocurrió pensar en que no podías volver a amar a la navaja que hirió tu corazón?

Quisiera decirte que busques la felicidad como si de verdad lo sintiera, pero para qué mentirte, ahora mismo me duele que tu felicidad no esté a mi lado... aún no te he superado para decírtelo con el alma...

Desearía que no fuera así, decirte que no hay barreras ni pesares, que puedo seguir ahí sin perderte el paso a lo lejos, que puedo ver tu sonrisa en las fotos sin que las lágrimas me nublen la vista... pero ahora no puedo, el aire se siente tan espeso, la impotencia y la desesperanza se tomaron mi corrugado corazón al darme cuenta de cuan real es esto...

Aún no puedo, lo siento, algún día quizás, como dijiste, algún día... no lo sé, tal vez volveré ya sin grietas, renovada, capaz de extenderte mi mano de nuevo en otro son, en otra frecuencia, cuando ya no sienta una puntada en el pecho al saber de ti, cuando entienda que no eres para mí, cuando ya no me hagas falta para respirar...


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