miércoles, 30 de noviembre de 2016

Quiero llorar por mí...

Quiero llorar hasta sentir que mis lágrimas se llevan ese veneno que dejaste en mi ser. Quiero que mis ojos sean una cascada sin fin, y que arrastre consigo este dolor que me une aún a ti, verdugo mío...

Esta abstinencia de tu ser me controla, me tira al suelo, me manipula, me sabotea. La droga que me diste fue tan fuerte que a pesar de tus mentiras, me hace buscar tu asilo, en vano...

Quiero desangrar mi corazón de ti, que mi sangre contaminada por esta obsesión fluya hacia el limbo para no volver, dejándome sin el tóxico deseo de buscarte. No lo mereces... nunca fue amor...

Lo que sobra de este corazón herido aún te busca sin saber por qué, a pesar de que lo destruiste, de que lo estrujaste en esas manos que tanto extraño. Qué loca, qué adicta!

Cómo has hecho para alejarte tan fácilmente, sin dudarlo, sin titubear, haciendo que la culpa por tu partida se fundiera en mi pecho? Eres un brujo hechicero, y no tengo el talismán que me proteja...

Por qué te quise? ya no recuerdo, esa memoria se fue con la confiabilidad que perdiste. Nunca volveré a encontrarme a quien fui contigo y ahora ya no soy yo...

Tengo frío... si, ya sé que es verano, pero tu calor se quedó en otra cama, ya no me cobija. Y junto con él se te quedaron las ganas de tu vida junto a mí...

Y aún así, cómo te extraño! sin saber para qué o por qué, pero lo hago. Te llevaste todo lo que te entregué, no me dejaste nada con que seguir adelante...

Pero sé que pasará, como han pasado las estaciones del año, y el agua bajo el puente, y ya no seremos los mismos, porque hoy esta tonta se muere...

Celia Cristaldo
2016

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